Resuelto el misterio del envejecimiento

La decadencia física durante la vejez podría ser el precio evolutivo que tenemos que pagar para llegar sanos a la edad de tener hijos.

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Descubren el misterio del envejecimiento

Un equipo científico del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu y Fabra de Barcelona (UPF) y el Instituto de Biología Evolutiva (IBE), centro mixto de la UPF y el CSIC, ha descubierto las causas genéticas últimas del envejecimiento humano. Este proceso de envejecer supone un reto para el sistema de salud pública y es un enigma científico que fascina a los biólogos evolutivos. De momento ninguna teoría ha logrado explicar sus causas y tampoco está claro cuál será su impacto global sobre la salud humana.

El nuevo estudio ha usado todos los datos acumulados durante una década de investigación sobre las bases genéticas de las enfermedades complejas (desde el párkinson al cáncer, pasando por la diabetes) para poner a prueba las diferentes teorías evolutivas de la senectud.

Hasta ahora, las investigaciones se habían centrado en modelos experimentales con la mosca de la fruta y las conclusiones eran muchas veces contradictorias. Pero actualmente la gran cantidad de datos disponibles sobre la relación entre genotipo (el conjunto de los genes que existen en el núcleo celular de cada individuo) y fenotipo (la forma en que esos genes se expresan al interactuar con el entorno) ha permitido llevar a cabo estos análisis en humanos. La información de grandes bases de datos internacionales como la European Genome Phenome Archive (EGA), un proyecto conjunto entre el Instituto Europeo de Bioinformática (EBI), en Cambridge, y el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, está a disposición de la comunidad científica.

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Arcadi Navarro, antiguo profesor de investigación ICREA en la UPF, ha coliderado el estudio en el que se han examinado los resultados de unos 3.000 investigaciones con más de 2.500 marcadores sobre un total de 120 enfermedades. Según Navarro, "la capacidad de averiguar si un individuo es sano o si desarrollará alguna enfermedad a lo largo de la vida ha mejorado mucho a medida que se han ido recogiendo datos".

Para empezar, los científicos han considerado si los marcadores para cada enfermedad tienen un efecto en la juventud o en la vejez. La distinción es muy importante ya que si una mutación tiene consecuencias nocivas en la vejez, nuestros genes ya se habrán traspasado a la descendencia y la selección natural no podrá actuar. Los resultados de este estudio muestran que la frecuencia y el efecto de las mutaciones que causan enfermedades en la vejez son mayores que las que causan enfermedades a una edad temprana. "Hemos encontrado un umbral evolutivo a los 40-50 años, edad biológicamente significativa porque limita el período reproductivo", dice Navarro.

Los estudios bioinformáticos realizados por Juan Antonio Rodríguez, primer autor del trabajo, han demostrado además que hay mutaciones que son beneficiosas en la juventud pero que se vuelven perjudiciales en la vejez. Pero "al ser positivas durante el periodo reproductivo serán favorecidas por la selección natural y traspasadas a la descendencia, y por lo tanto difícilmente se podrán suprimir", explica. "La decadencia física durante la vejez podría ser el precio evolutivo que tenemos que pagar para estar sanos a la edad de tener hijos", indica Elena Bosch, colíder del estudio y jefe de grupo en el IBE. Por ejemplo, un medicamento que damos a un niño puede tener efectos negativos cuando sea viejo. Por el contrario, también puede ocurrir que una persona muy enfermiza en la niñez, si sobrevive, tenga una salud de hierro en la tercera edad. Los resultados de la investigación se publican en la revista Nature Ecology & Evolution.

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